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Cuando el destino lo crea oportuno


Mapas

Las próximas pedaladas van naciendo entre ideas, intuiciones, bocetos, líneas de lápiz sobre un mapa, anotaciones en el margen de un libro, cálculos conservadores con los horarios de los trenes regionales y la esperanza resignada en los caprichosos meteoros.

Juanjo Alonso (quien dio la vuelta al mundo en bicicleta entre 1990 y 1992) escribió lo siguiente en su libro Manual de cicloturismo:

Hay que elegir el destino del viaje de acuerdo a nuestra capacidad y experiencia y dejar que la aventura surja cuando el destino lo crea oportuno.

Un viaje en solitario le permite a uno hacer lo que quiera cuando quiera como quiera y donde quiera... Incluidos equivocarse, perderse, lamentarse, accidentarse, pasar sed, pasar frío, pasar hambre, pasar miedo... Y reírse sin testigos del destino cuando sea adverso.

Un viaje en compañía exige una negociación permanente en el camino, lo que es un desafío importante, aunque amable. A cambio, aunque no proporciona antídoto contra las penalidades cicloviajeras, sí permite disponer del doble de alforjas para buscarles acomodo y sobrellevarlas; y del doble de risas para achantar al destino cuando pretenda poner en un brete.

Un viaje multitudinario, de tres o tres mil viajeros, es algo diferente: una larguísima caravana de conflictos y de refugios que ni los meteoros ni el destino pueden abarcar en un solo lugar y un solo momento: por ejemplo, puede llover en la cabeza del grupo y hacer sol en la cola... Es un agotador viaje lleno de viajes que están llenos de viajes, de los cuales ninguno pertenece totalmente a nadie ni por ello puede ser plenamente compartido.