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El sol de Castilla


Parada junto al camino

Boba Fett, el cazarrecompensas de La Guerra de las Galaxias, no se protegería mejor que yo del paciente y engañoso sol castellano.

A veces me dicen que por qué me tapo tanto. Suelo responder enigmáticamente: Dentro de veinte años lo sabrás. Y si me lo hubieras preguntado hace veinte años ya sabrías la respuesta. Para protegerse realmente del sol, cuyo pernicioso efecto sobre la piel es acumulativo, es más sencillo, más cómodo, más eficaz y más barato cubrirse con ropa adecuada que untarse con productos químicos más que sospechosos. («Ropa adecuada» no quiere decir de ninguna manera «ropa especial», ni siquiera «ropa deportiva»; quiere decir ropa que cumpla su función de protegernos del sol: cualquier ropa normal sirve).

También me suelen preguntar si no tengo calor. A eso suelo responder con otra pregunta: ¿Has visto alguna vez a un habitante del desierto vestir manga corta y pantalón corto para combatir el calor? No. Se cubre el cuerpo para crear capas de aire aislantes.

Pues el sol del desierto avanza hacia Castilla pedaleando... se acerca un poco más cada año.