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2009-07-11: Día de descanso en Lorenzana

Contenido:

Cuarta jornada, de descanso (sábado, 11 de julio de 2009): Lorenzana (León), León y alrededores.


Colada

Poder dejar que la bicicleta repose un par de noches en una casa amiga es un regalo. De pronto todas las cosas que no son fáciles durante el viaje están al alcance de la mano.

Una de ellas es hacer la colada; mucho mejor a mano, más relajante. Durante el viaje hay que ir lavando poco a poco, en los escasos lavaderos públicos que aún subsisten en los pueblos, o más frecuentemente en las fuentes. Pero sólo unas pocas prendas cada vez y en orden de prioridad. Después hay que dejar secar la ropa sobre las alforjas. Pero hacer una limpieza general y aligerar toda la ropa usada del polvo y las manchas del camino es como un renacimiento.

Otro regalo es poder dormir once horas seguidas, tras bajar las persianas y cerrar las ventanas para que, al menos por un día, el sol y los pájaros no puedan hacer su trabajo al amanecer. Y un colchón. Aunque dormir sobre una superficie dura no es un problema para mí, no está de más cambiar alguna vez y tener un colchón de verdad sobre el que tender el saco.

Escaleras

La bicicleta descansó, pero no fue un día sin pedaladas. En una escapada en coche a León tuve ocasión de probar las bicicletas de alquiler en el parque de Papalaguinda. Una de ellas estaba mal enganchada al aparcabicis y accedió a acompañarme a dar un paseo por los alrededores y por el río.

En las escaleras que bajaban a la ciclovía que recorre el río había una rampa del ancho de una baldosa para facilitar la subida y bajada de bicicletas, pero no me pareció un sistema muy cómodo porque no permitía inclinar mucho la bici, que o bien chocaba contra la pared o bien chocaba contra los escalones. Mucho más eficaz me parece el sencillo raíl metálico que está instalado en muchos tramos de escaleras del metro de Valencia: queda completamente sobre el nivel de las escaleras, junto a la pared; tiene la anchura de un neumático; permite inclinar la bicicleta sin que se desvíe; ocupa mucho menos espacio y no supone un ostáculo para los peatones.

Desgraciadamente no hubo ocasión de conocer la parte antigua de la ciudad. Tendrá que ser en un próximo viaje.