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tienda de campaña Quechua Forclaz T2+Ultralight

Contenido:

Experiencia con la tienda de campaña Quechua Forclaz T2+Ultralight. Reparaciones.


La tienda, además de refugio antinuclear y antimosquitos, sirve de comedor y sala de estar. Más tarde se convertirá en dormitorio. Es muy versátil. Nos encantan estos momentos nocturnos dentro de nuestra casita de tela. Nos da seguridad e intimidad con todas nuestras pertenencias alineadas en los costados: la radio, el diario, un libro, una vela, unas galletas... Es lo más parecido que tenemos a un hogar. La felicidad, a veces, es así de sencilla.

Miguel Ángel Díaz, Dos huellas hacia el sur, editado por el autor, 2004, página 193.

tienda

Fue una buena elección comprar esta tienda en 2003. La usé muchísimo durante cinco años: estuvo montada más de ochocientos días con sus noches (incluidas varias temporadas sin desmontarla, la más larga de más de doscientos días seguidos bajo el sol y la lluvia). Lógicamente durante todo ese tiempo sufrió varias reparaciones y, con algunos parches, con una puerta interior artesanal y sin arco trasero, su aspecto al final era ligeramente diferente, pero siguió cumpliendo su función e incluso llegó a ser más ligera que al principio. El color gris oscuro original del doble techo fue palideciendo con el tiempo y el tejido fue adquiriendo un ligero aspecto cuarteado, pero no perdió resistencia hasta el último momento; eso sí, encogió algo.

tiendasin techo

El habitáculo de la tienda se mantiene en pie con dos arcos. El techo se coloca sobre ellos, sujeto por unos velcros. Esto significa que el techo es prescindible, lo que es útil en verano (siempre que no haga viento, pues sin techo la tienda no tiene vientos que la sujeten al suelo). De hecho la parte superior del habitáculo es de tejido similar a una mosquitera, lo que nos proporciona una estupenda visión del cielo.

Preguntas y respuestas

Algunas preguntas interesantes que me habéis enviado y que pueden ser de utilidad para otras personas:

¿Se le puede separar el techo para utilizarla como mosquitera?

Sí. Puedes montarla sin ponerle el techo, o quitárselo fácilmente después. De hecho el techo es lo último que se monta. Si no le pones el techo queda sólo el habitáculo sostenido por los palos y hace de mosquitera; la mayor parte del habitáculo de hecho es como una mosquitera; vamos, que en verano estás en la tienda y ves las estrellas pero sin mosquitos.

Yo le he hecho a la tienda unos retoques fáciles para poder hacerlo también al revés: montar primero (o únicamente) el techo.

¿El peso de 2 kg es real?

Sí... Bueno, poco más o menos. El paquete original pesaba 2045 gramos (la notación "2+" del nombre quiere decir que la tienda sirve para dos personas más algo de equipaje, pero quién sabe si quiere decir "dos kilos y un poquito"). Al cabo del tiempo, con el uso le fui quitando cosas: las etiquetas de la tienda y de la bolsa, las puntas de las correas de la bolsa, ganchos prescindibles... Incluso la monto con varias piquetas menos y sin el palo pequeño, que se terminó rompiendo y no se podía arreglar más, como cuento en esta página. ¡Llegó a pesar 1872 gramos! Pero con los parches que le he tenido que poner al final pesa casi lo mismo que antes....

¿Y de espacio cómo anda? ¿Pueden estar dos personas o es demasiado pequeña?

Pueden estar dos personas, pero sólo para dormir... quiero decir: para cambiarse de ropa o comer, por ejemplo, habría que hacer un poco de contorsionismo... Porque sólo cerca de la puerta es posible estar sentado sin que la cabeza toque el techo. Además, si se meten dos personas el equipaje no cabe dentro, salvo lo más imprescindible. El "porche" permite dejar fuera a cubierto dos mochilas medianas o dos alforjas; depende del peso se puede apilar un segundo bulto a cada lado de la puerta, apoyado en la tienda.

He visto otra de esa misma marca para tres personas; lo que pasa es que sube de peso a tres kilos.

En una tienda de tres personas pueden estar dos cómodamente con equipaje y hacer algo más que dormir. El número de personas indicado por los fabricantes es para dormir, según la superficie del suelo.

Tanto si es para llevarla en bici como en mochila, 3 kilos para mí es demasiado, pero todo depende del tipo de viaje: Si vas a usar la tienda todos los días o vas a pasar varios días seguidos en ella quizá compense. Pero si la llevas por si acaso y no la vas a usar a diario, no merece la pena llevar un kilo adicional de peso.

Características e instrucciones de montaje

En las etiquetas de la bolsa puedes ver las características de la tienda y un esquema de montaje. Las escaneé tras quitarlas para ahorrar peso:

características
instrucciones

Reparaciones y modificaciones efectuadas

Reparar una varilla y parchear el techo

Varilla rota

Tarde o temprano una varilla de aluminio se rompe por el punto que soporta más tensión: la unión con la varilla contigua. No obstante, esto ocurrirá sólo si accidentalmente es sometida a una tensión extraordinaria o bien si debe aguantar una tensión constante durante un tiempo muy prolongado. Con un uso ocasional de la tienda de campaña, no debería haber problema. Para reparar una varilla rota por un extremo hembra, que es por donde casi siempre se romperá, corta la zona dañada con una segueta. Por supuesto, antes tendrás que sacar el cordón goma que las une y después volverlo a colocar: tiene un sencillo nudo y una pequeña arandela en cada extremo. La varilla quedará ligeramente más corta, pero podrá servir.

Para reparar un desgarrón en el techo (inevitable al romperse una varilla mientras la tienda está montada) basta pegar con cola de contacto un pedazo de tela de un viejo paraguas o similar. Haz un parche con esquinas redondeadas; es más difícil de despegar.

Para reforzar las varillas y dificultar que se rompan, basta dar unas vueltas de cinta americana (una cinta adhesiva fuerte con una capa interior de tejido) a los extremos, dejando libre el vástago que las une. Esto se me ocurrió cuando ya había sufrido y reparado tres roturas. Si lo hubiera hecho al principio probablemente hubieran aguantado mucho más.

Prescindir del arco trasero

Tras la segunda rotura y reparación del arco trasero, este quedó demasiado corto para poder ser utilizado. Esto me obligó a prescindir de él y probar varias formas de sustituirlo.

Arco de alambre

Primero probé con un alambre grueso. Hacía casi la misma función que la varilla, pero tenía dos graves inconvenientes: era incómodo de empaquetar y, lo más importante, cuando el viento soplaba con fuerza lo aplastaba y, lógicamente, no recuperaba su forma: había que volver a dársela con las manos.

Quité el alambre e intenté mantener el techo elevado desde fuera. Sustituí los vientos de la parte trasera por otros más largos, a fin de poder darles una posición lo más horizontal posible. Sin embargo no fue suficiente: se formaban arrugas en el doble techo donde, cuando llovía, se acumulaba el agua, que terminaba filtrándose.

sujeción para viento adicional

La solución fue sujetar un viento adicional en el punto más alto de la parte superior. Para sujetar el viento hice un enganche pegando con cola de contacto la cinta de un viejo paraguas.

viento adicional

Este nuevo viento mide unos tres metros, de modo que puedo sujetarlo a un árbol, o bien al suelo, alejándolo todo lo posible para que el techo mantenga una altura mínima. Tiene una lazada a un metro de la tienda, donde se anudan a su vez los dos vientos laterales.

Modificaciones para poder montar primero el techo

La tienda está diseñada para montar primero el habitáculo y después cubrirlo con el techo. En ocasiones puede ser útil hacerlo al revés, por ejemplo si está lloviendo. También podríamos prescindir del habitáculo y usar el techo como un simple refugio. Unas sencillas modificaciones lo permiten. Más adelante las detallaré. Mientras, sólo decir que no es difícil: basta con que observes bien la tienda, desanudes lo que te estorbe para montar sólo el techo y lo anudes en otro sitio donde pueda seguir cumpliendo su función.

Sustituir la puerta

La cremallera de esta tienda hace una curva, lo que la vuelve más vulnerable al desgaste. Cuando se estropeó del todo sin remedio, la quité y recorté el hueco en forma de trapecio. Hice una puerta nueva con una tela fina con la misma forma y un tamaño ligeramente superior a la abertura. Usar velcro para sujetar la puerta es lo más sencillo. Hay que ponerlo en el marco (por fuera y por dentro) y alrededor de puerta. Lo ideal hubiera sido coser el velcro, pero el único de que disponía entonces era autoadhesivo, que no se puede coser (la aguja se mancha y se queda pegajosa). Como el adhesivo incorporado no es bastante resistente, lo pegué con cola de contacto. Es preferible que el velcro de la puerta sea el lado áspero, porque es el que se ensucia más fácilmente y ello facilitará su limpieza (además de que se necesita la mitad de velcro para la puerta que para el marco).

Con la experiencia he comprobado las ventajas del velcro sobre la cremallera:

  • Es más ligero.
  • No se estropea tan fácilmente.
  • Si se estropea por algún punto, puede seguir utilizándose.
  • Permite abrir la puerta por cualquier lugar.
  • Permite abrir la puerta más rápidamente.
  • Nunca se atasca.

La desventaja es que obliga a usar las dos manos para cerrar (aunque con la práctica casi todo se consigue), lo que es más lento.

Final

La tienda prestó su último servicio en el viaje de enero de 2008, con ayuda de un «tercer techo», un plástico para la lluvia, pues el techo de la tienda ya estaba tan deteriorado por el intenso uso de años que no protegía del agua. De hecho se rasgaba con los dedos sin esfuerzo.

En el verano de 2008 tiré el harapiento y frágil doble techo tras quitarle todo lo que podía tener utilidad: lazos para vientos, ganchos y velcros. El suelo, los palos y otras cosas sirvieron para terminar mi primer proyecto de construcción de una tienda artesanal.